Ya sabéis los que me leéis habitualmente, que este año estoy lidiando, entre otras cosas, con los celos que mi hijo mayor siente por el pequeño (los que no estáis al tanto, podéis leerlo aquí). Entre las distintas estrategias que estamos aplicando, he incluido la lectura de este precioso cuento, de los creadores del clásico Adivina cuánto te quiero. De hecho, el estilo es el mismo: tonos pastel que subrayan la afectividad, un esquema narrativo similar, un texto lleno de ternura sin caer en la ñoñería... Ambos cuentos están relacionados con el momento de irse a la cama, ya que las dos historias suceden a la hora de dormir.