jueves, 23 de noviembre de 2017

¿Juegan juntos los hermanos?

Es una pregunta que me hace continuamente tanto gente con hijos como sin ellos: ¿Tus hijos juegan mucho juntos? A veces es para añadir una frase que me resulta desagradable (¡qué bien, así te dejan tranquila!), pero otras veces es curiosidad sobre la relación que hay entre ellos. La verdad es que sí, mis hijos juegan muchísimo juntos y cada vez más.

 
Creo que un factor importante es que se llevan poco tiempo entre ellos (exactamente 22 meses), lo que les sitúa en etapas de juego cercanas. También influye que se llevan muy bien (lo que no evita que tengan sus peleas, como todos los hermanos) y que están juntos todo el tiempo que no están en el colegio (e incluso en el cole se ven porque sus aulas y sus zonas de patio están muy cerca). Hay mucha gente que todavía piensa que es porque son dos chicos, pero creo firmemente que se equivocan y que el género no tiene nada que ver en que dos hermanos se entiendan bien. Mi hermano y yo, que también nos llevábamos un par de años, de niños jugábamos muchísimo juntos a todo tipo de juegos.

 
 

¿Cómo juegan los hermanos?

 
En mi casa, la voz cantante la lleva el mayor, que para eso la edad es un grado. Eso no significa que el pequeño no tenga criterio y se deje llevar (tiene mucho carácter), pero se adapta muy bien a las propuestas de su sabio hermano mayor.
 
Generalmente el mayor propone el juego y trata de imponer las reglas a las que van a jugar, el pequeño se las salta y entonces las opciones varían. Unos días el mayor cede y acuerdan el juego de forma amistosa, pero otras la cosa acaba en pelea. Porque, no nos engañemos, juegan muchísimo juntos, se divierten un montón, pero también se pelean a menudo, que tampoco quiero pintarlo todo de color de rosa. La realidad es que el juego compartido es fuente constante de conflicto, solo que no considero que sea negativo, porque esos conflictos (a veces más leves, otras más subidos de tono) forman parte de su aprendizaje. Unas veces lo solucionan entre ellos y otras recurren a los adultos.
 

¿Cómo responder ante los conflictos de juego entre los hermanos?

 
Yo procuro no meterme mucho, la verdad. Creo que deben resolver ellos sus propios conflictos, pero hay veces que no queda más remedio. Si he sido testigo del conflicto, resulta más fácil mediar, pero si no lo he visto y me tengo que fiar de las versiones contradictorias que dan o de atender peleas y rabietas, procuro no tomar partido y proponer negociaciones que van desde plantear de nuevo el juego a buscar una nueva actividad o incluso a que cada uno juegue por su lado. Curiosamente, esta última opción no gana casi nunca y, cuando la aceptan, creo que apenas aguantan cinco minutos de juego individual y al rato ya están jugando juntos otra vez.
 

¿Qué beneficios tiene que los hermanos jueguen juntos?

 
Yo sólo veo cosas positivas en el hecho de que mis hijos compartan juegos. Creo que es una forma de estrechar vínculos entre ellos y que, además, les permite ejercitar distintas capacidades, como la negociación, la resolución de conflictos, el respeto, la generosidad, sus habilidades cognitivas y, por supuesto, las emocionales.
 
El juego más complejo del mayor estimula al pequeño. Por suerte no se llevan demasiado tiempo, por lo que la diferencia de habilidades a nivel cognitivo o motor no es muy grande: lo suficiente para estimular al pequeño sin que caiga en la frustración por no ser capaz de alcanzar el nivel. Pero las enseñanzas van en ambos sentidos y el mayor también pone a prueba sus capacidades, empezando por su habilidad para enseñar y explicar, pero también a tener paciencia y a empatizar con el otro.
 

¿A qué juegan los hermanos?

 
Mis hijos juegan juntos a prácticamente todo. Cuando estamos fuera juegan con la pelota (aunque no son muy futboleros), a perseguirse, a recoger hojas o al escondite (de la manera extraña con la que se puede jugar con mi hijo pequeño que ni busca ni se esconde). Dentro de casa comparten todo tipo de juegos. Estos son sus favoritos:
 
  • Construcciones: terminada la fase el mayor construye/el pequeño destruye, ahora ambos se divierten mucho creando estructuras cada vez más complejas.
  • Playmobil: horas se pasan jugando con los Playmobil para los que inventan todo tipo de historias. En un mismo juego ves figuras de lo más variopinto: un guerrero medieval junto a un policía, una reina, una par de piratas, una doctora de bata blanca, un granjero, unos cuantos niños y varios soldados. Todo vale. Lo mismo luchan en una cruenta batalla que organizan una boda real, exploran el espacio o van al colegio. Cada día es una aventura diferente
  • Cocinitas: mis hijos algún día podrían ser socios de un restaurante. Uno de los juegos que más les entusiasma es coger sus cacerolas de juguete e inventar platos. Si juegan solos, cocinan juntos, pero si interviene alguien más, el mayor se convierte en chef y el pequeño en un camarero un poco sinvergüenza que se come la mitad del plato antes de servirlo.
  • Tren: al mayor le encanta crear maquetas y al pequeño manejar trenes. El año pasado los Reyes Magos les trajeron un precioso tren de madera con unas cien piezas que incluye vías, puentes, casas, árboles, un par de locomotoras, varios vagones, coches, señales de tráfico... Sin duda, uno de los juguetes más utilizados.
  • Imaginación al poder: muchas veces no necesitan utilizar ningún juguete, o los que utilizan no son para lo que se crearon originalmente. Su cuarto entero se convierte en un castillo o en un barco pirata y se van dejando llevar por su propia imaginación. Es verdad que al pequeño hasta hace poco le costaba entrar en este tipo de juegos, pero cada vez se enrolla más y es muy divertido escucharles desde la habitación de al lado.
 
 
Por supuesto, comparten otros muchos juegos. Coches, dinosaurios, bebés, puzles, disfraces y, últimamente, juegos de mesa, a los que el pequeño empieza a incorporarse ahora, aunque todavía necesita de la ayuda de un adulto. En realidad, se entretienen juntos hasta con un par de palos, con los que lo mismo se van de pesca que pintan caminos en la tierra. Lo único que importa es la compañía mutua y su propia imaginación para jugar juntos.
 
¿Vuestros hijos juegan juntos? ¿A qué les gusta jugar? ¡Me encantará leer vuestras experiencias!
 
¡Hasta el próximo post!

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