martes, 26 de septiembre de 2017

Nuestras editoriales infantiles favoritas: Kalandraka

Antes del verano inauguramos una nueva sección para hablar de nuestras editoriales favoritas de literatura infantil. Retomamos la sección con Kalandraka, cuyas originales propuestas siempre son un acierto con mis hijos.

 
Kalandraka es una de las editoriales más reconocidas en el ámbito de la literatura infantil. Su catálogo está llena de pequeñas joyas de alta calidad estética, textos muy cuidados y con especial atención al género poético, que suele ser relegado por las editoriales que se dirigen tanto al público infantil como el adulto. De hecho, ese carácter poético alcanza incluso a los textos en narrativa. Son libros que apelan a las emociones de los niños y, tal vez por eso, conectan muy bien con ellos.
 
En el catálogo de Kalandraka podemos encontrar a grandes autores de la literatura infantil contemporánea, como Maurice Sendak o Leo Lionni, pero también publican autores noveles y tienen una interesante línea de adaptaciones de cuentos tradicionales. De sus colecciones nos encanta De la cuna a la luna, que reúne una serie de poemas pictográficos creados por Antonio Rubio e ilustrados por Óscar Villán. Dirigidos a niños de 0 a 3 años, son poemas visuales en los que tanto las ilustraciones como los breves textos están llenos de ritmo y musicalidad. Luna, Cinco y Violín eran los títulos favoritos de mis hijos cuando era más pequeños.
 
Hemos leído muchos libros de esta editorial y os recomendaría una listado tan largo que el blog se me quedaría corto. Por eso, he seleccionado cuatro títulos para hablar de ellos con un poco más de profundidad. De dos de ellos podéis encontrar reseñas en el blog (podéis acceder a la reseña completa haciendo clic en el título).
 
 
¿A qué sabe la luna?, de Michel Grejniec

Publicado a principios de los años 90, ¿A qué sabe la luna? se encuentra en todos los listados de clásicos contemporáneos imprescindibles. Un habitual de las estanterías infantiles y que no falta en ningún centro educativo. Un grupo de animales une sus fuerzas para alcanzar la luna, porque quierem probar su sabor. Con este relato, los niños aprenden a valorar el trabajo en equipo y otros valores como la solidaridad, el esfuerzo, la superación y la generosidad. Entre otros elementos del cuento, destacan la estructura repetitiva y acumulativa de la historia, las ilustraciones que dan cierta sensación tridimensional, esa luna enorme y de aspecto comestible y un segundo final sorprendente y cargado de ironía.
 
 
Frederick, de Leo Lionni

Basada en la conocida fábula de Esopo La cigarra y la hormiga, Frederick nos cuenta la historia de un ratoncito que parece descansar mientras los demás ratones acumulan comida para el invierno. Sin embargo, el autor da una lectura nueva a la popular historia y Frederick en realidad está recogiendo otras valiosas provisiones, como son los rayos del sol, los colores y las palabras, que tendrán un gran valor cuando llegue el invierno. De esta forma, Lionni vuelve positivo lo negativo, subrayando el valor de lo no material, haciendo hincapié en la diversidad y proponiendo la poesía como elemento salvador.


Las tres princesas pálidas, de María José Martín Francés

Con unas ilustraciones bellísimas y un estilo literario que recuerda a los cuentos clásicos, el libro nos lleva a un lejano reino gobernado por un rey, que, como no podía ser de otra forma, tiene tres hijas. El monarca quiere dejar resuelta la sucesión al trono. ¿Y cómo lo hace? Pues consultando al pueblo, por supuesto. Pero el pueblo no quiere a ninguna de las tres princesas, así que las jóvenes tendrán que demostrar su valía si quieren que la gente finalmente las acepte. Un texto perfecto para trabajar conceptos tan complejos como la democracia, pero que también habla sobre el amor, la generosidad e incluso invita a hacer una pequeña reflexión sobre la muerte.
 
El tigre que vino a tomar el té, de Judith Kerr
 
Nuestra última adquisición de la editorial Kalandraka ha sido este precioso álbum ilustrado, que mis hijos me han tenido leyendo prácticamente a diario durante todo el verano. Sofía y su madre están merendando cuando llaman a la puerta. Es un elegante y amable tigre que les pide que le inviten a tomar el té. Por supuesto, Sofía y su madre no dudan un momento: abren la puerta y le ofrecen deliciosos pastelillos. Pero para el tigre no es suficiente y acabará vaciando la despensa y dejando sin cena a la familia. Este álbum ilustrado data de 1968 y es uno de los más vendidos en muchos países. El texto destaca por su estructura dialogada, el estilo repetitivo y las ilustraciones clásicas, que contrastan con lo surrealista de la situación que viven Sofía y su madre.

 
 

Otros títulos imprescindibles de esta editorial

 
Hay tantos que no sabría por dónde empezar, pero no puedo acabar este post sin mencionar, al menos, los siguientes: Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak; Una pesadilla en mi armario, de Nercer Meyer (durante un tiempo, mi hijo pequeño no se cansó de leerlo una y otra vez); La cebra Camila, de Marisa Núñez; Los tres bandidos, de Tomi Ungerer; Mamá (Premio Compostela), de Mariana Ruiz Johnson; Nadarín, de Leo Lionni; El árbol generoso, de Shel Silverstein, y Poemas de la Oca Loca (libros para soñar), de Gloria Fuertes.
 
Por nuestras manos han pasado muchos libros de la editorial Kalandraka y continuaremos explorando su catálogo para encontrar preciosos libros que nos hagan soñar y amar un poco más la lectura. Si queréis conocer otras de nuestras editoriales favoritas, podéis leer el post dedicado a Kókinos.
 
Me encantan vuestras recomendaciones, así que si habéis leído con vuestros hijos algún libro de la editorial Kalandraka que os haya gustado mucho, os agradecería que nos los recomendarais.
 
¡Hasta el próximo post!
 

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