jueves, 8 de septiembre de 2016

¿Qué hacer cuando mi hijo tiene una rabieta?

Últimamente he hablado mucho sobre el tema de las rabietas con distintas amigas. Es un tema que suele desesperar a los padres, porque es difícil actuar ante esas explosiones incontroladas de rabia. ¿Debo dejarle solo para que se tranquilice? ¿Abrazarle y calmarle? ¿Darle lo que quiere o ser estricta y no ceder? ¿Regañarle o razonar?  Vamos a ello.


¿Cuántas veces nos planteamos si lo estamos haciendo bien ante las rabietas de nuestros hijos? Creo que es algo común a todos los padres. Recibimos miles de consejos contradictorios sobre cómo actuar ante las rabietas, nos admiramos de la suerte de esa amiga que asegura que su hijo nunca tuvo una y buscamos en internet técnicas para acabar con el archienemigo. La realidad es que cada niño es distinto y que lo que vale para el hijo de tu prima no tiene por qué servir para el tuyo. En esto todos andamos a tientas, probando distintos métodos hasta que damos con los adecuados para nuestros peques. Este post nace de mi experiencia como madre; puede que a algunos os sirva y a otros no, pero por probar que no quede, ¿verdad?


 
Tengo dos niños pequeños que no se llevan ni dos años. El mayor empezó pronto con las rabietas, en gran parte unidas a los celos que sentía por el nacimiento del pequeño, y a día de hoy, con 4 años, todavía tiene alguna de forma puntual, aunque, por suerte, son cortas y más fáciles de controlar que las del principio. El pequeño está en plena etapa de rabietas. Eso quiere decir que alguna vez me he encontrado con dos niños enrabietados al mismo tiempo. No se lo deseo ni a mi peor enemigo.

Hay varios tipos de rabietas y es necesario diferenciarlas para saber actuar ante ellas) Mis hijos tienen rabietas de dos clases:
  • Las que surgen debido al cansancio, el sueño o el hambre. Pues ahí, por supuesto, no queda otra que darles lo que necesitan para que se calmen. Con el tiempo irán aprendiendo a expresar con palabras lo que necesitan, pero de momento, cuando el cansancio les vence que no saben ni lo que quieren, toca atenderles.
  • Las rabietas emocionales, es decir, las que surgen por algún tipo de emoción que no saben gestionar aún: enfado, celos, llamar la atención, frustración… Estas son las más difíciles, porque a veces sabemos el motivo, pero otras surgen sin que entendamos por qué. El niño, por alguna razón, ha experimentado algún tipo de emoción y le ha hecho estallar.

Lo que no hay que hacer ante una rabieta

Gritar o enfadarte. No sirve de nada, más que para intensificar aún más la rabieta. No le va a aportar nada a tu hijo. ¿Ves que estás perdiendo los nervios? A todos nos pasa (yo la primera y más a menudo de lo que me gustaría reconocer), así que, si puedes, retírate a otro cuarto y procura calmarte, piensa en el siguiente paso a dar y que sirva realmente para ayudar a tu hijo.
Castigar o aplicar consecuencias. ¿En medio de una rabieta? No, no es el momento. Si consideras que el comportamiento de tu hijo durante la rabieta debe de tener algún tipo de consecuencia, mejor que sea después, cuando esté calmado y puedas explicárselo. Yo no impongo castigos por las rabietas, pero a  veces sí hay consecuencias. Por ejemplo, si la rabieta ha surgido a causa de la disputa de un juguete, una vez que se ha calmado, puedo intervenir y ahí ya depende de las circunstancias y las formas de educar de cada uno: se puede retirar el juguete, aplicar un sistema de turnos, tratar que dialoguen (a su nivel) sobre lo sucedido…

¿Qué hago entonces cuando tienen una rabieta?

Pues, como decía antes, cada niño es distinto e incluso cada rabieta también. A veces funciona una cosa y la siguiente vez tratamos de hacer lo mismo y no sirve de nada. No hay reglas fijas. Yo he alternado con distintos métodos según las circunstancias:
Recurrir a distracciones. Este método me funciona muy bien con el pequeño, sobre todo al inicio de una rabieta, antes de que crezca. Se trata de proponer una actividad o enseñarle algo que acapare su atención y le distraiga de la rabieta.
 
Abrazos, mimos, palabras cariñosas… Muchas veces un contacto afectuoso es suficiente para que se vayan calmando y la rabieta desaparezca
Dejarle a su aire. Otras veces, por el contrario, el mayor rechaza cualquier contacto. Si sucede en casa, le acompaño a su cuarto (no como castigo, sino porque hemos establecido un rincón para calmarse) y le dejo ahí para que se tranquilice. Por supuesto, no le dejo solo todo el rato. Cada ratito me acerco para preguntarle cómo se encuentra, ofrecerle ayuda y recordarle que cuando se calme podremos solucionar lo que le sucede.
 
Aplicar técnicas de relajación. En este caso, deben de haberse trabajado previamente (más adelante os dejo algunos recursos). Tal como os conté hace un año, a nosotros durante un tiempo nos funcionó muy bien la lectura del cuento Vaya rabieta, de Mireille d'Allancé. Le regalé al mayor una cajita para que, igual que el protagonista del cuento, pudiera guardar ahí la rabieta.
 
No ceder a los caprichos. En eso somos estrictos y creo que es lo mejor para que no se acostumbren a conseguir las cosas que quieren con las rabietas (aunque también debo reconocer que mis hijos no son muy dados a tener rabietas por este motivo, pero alguna ha habido, claro). Así que si la rabieta es porque quieren ver la tele, comer chuches o que les compre un juguete, la respuesta siempre es “no”.
 
Evitar que se hagan daño. Mi hijo pequeño tiene pocas rabietas, pero cuando las tiene enloquece y trata de hacerse daño. Pero daño de verdad, sobre todo en la cabeza, porque intenta golpearse con fuerza, ya sea contra el suelo, la pared o un mueble. Es horrible, de veras. ¿Qué hacer en estos casos? Pues, ante todo, velar por su seguridad, así que quiera o no contacto, yo le sujeto hasta que se calma para que no se haga daño. Esa es la prioridad. Me lo dice el sentido común y también los médicos, así que no hay otra.

¿Qué hacer después de la rabieta?

El trabajo no se acaba cuando el niño se calma. Para evitar futuras rabietas y que vaya aprendiendo a gestionar sus emociones, es necesario un trabajo posterior, cuando el niño esté más tranquilo. En algunos casos, podrá hacerse de forma inmediata a terminar la rabieta y en otros habrá que esperar a otro momento, también tranquilo, para actuar.
Algunos ejemplos de lo que se puede hacer:
Recomponer. No es el caso de mis hijos, pero hay niños que durante la rabieta tiran o rompen cosas, insultan, pegan a los que están cerca… En ese caso, sus actos deben tener consecuencias, es decir, deben recoger lo que han tirado (con nuestra ayuda, claro), arreglar o tirar a la basura lo que hayan roto y disculparse con la persona a la que hayan pegado o insultado.
Hablar con el niño (a su nivel) sobre lo que ha pasado: qué ha motivado la rabieta, cómo podría haberlo resuelto, qué hacer en el futuro…
Practicar técnicas de relajación que le ayuden a enfrentarse a la rabieta. El blog Yaiyoga nos propone técnicas para trabajar la rabia con niños y Psicocrianza nos enseña técnicas divertidas para controlar la respiración. Os dejo otras interesantes propuestas en este post: Visto en YouTube: Técnicas de relajación infantil.
 
Leer cuentos que les ayuden a identificar sus emociones y a gestionar rabietas. Ya hemos visto el de Vaya rabieta, pero pronto ampliaré la lista de lecturas para que tengáis más recursos.

Me ha quedado un post algo largo, pero es que el tema da mucho de sí y sólo he tocado una pequeña parte. ¿Qué hacéis vosotros cuando vuestros hijos tienen una rabieta? Me encantaría saberlo. ¡Seguro que me dais más de una idea!
 

10 comentarios:

  1. Pues me parece muy bien todo cuanto has expuesto y estoy de acuerdo.
    Dices en un pãrrafo Què el trabajo no Se acaba cuando el niño se calma y yo te digo " ¡El trabajo no Se acaba nunca!. Pues las rabietas son de pequeños y cuando crecen pueden ser peor si estas no Se tratan adecuadamente, no es mi caso, he visto muchos otros niños en el transcurso de la vida Què fueron niños de fuertes rabietas y Què sus padres no dieron importancia, decían :son cosas de niños,normal y hoy son adolescentes indomables, irrespetuosos con sus padres y algunos bastante problemàtico.
    Lo que està claro para mí Es que son situaciones que no hay que dejar pasar sin hacer algo, sin hablarlo y razonar lo a posteriori con El Niño y que sepa que no debe ser esa su manera de reaccionar. Claro que en cuanto crecen un poco lo entienden mejor cuando les explicas que Los papàs no Se ponen en rabietas cuando ellos hacen cosas incorrectas.
    Los míos no Han sido de rabietas, el mayor nada porque siempre ha sido un "pan posao", Es decir, èl podía y puede todavía estar todo el día sentado con un libro sin moverse del sitio, sin provoca run problema,no le gusta las discusiones ni líos, Es un Chico super tranquilo, el pequeño Tampoco fue de rabietas pero sí que al interaccionar Los dos ya había màs movimiento, en mi caso lo que he tenido que vigilar y ser firme con el pequeño para que no Se salga siempre con la suya Pues su hermano mayor le complace en todo, le cuida y le trata con a un bebè y este segundo que Es un listo se aprovecha. En cuanto crecen y comprenden Què sus actos tienen consecuencias sus comportamientos mejoran pero nunca hay Què dejar Què la situaciòn pase sin mãs.
    Pero sí he visto otros niños familiares con verdaderas rabietas, sofocadas con menos aciertos .

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    1. Qué bien que tus chicos no tuvieran muchas rabietas. A mí no me preocupa que las tengan, ya que sé que es una etapa del desarrollo por la que tienen que pasar, de hecho es fundamental. Lo importante es acompañarles en el proceso y ayudarles a gestionar sus emociones. Es un aprendizaje importantísimo para la vida adulta!

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  2. Pocas rabietas hemos tenido de momento, alguna por capricho y nosotros pensamos igual, no cedemos. Un post muy útil. Un beso

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    1. Yo creo que las rabietas de los caprichos (que les compres un juguete o una chuche o ver la tele a deshora) son las más fáciles de controlar. Con unas pocas veces que te mantengas firme, enseguida comprenden que de esa manera no van a conseguir lo que quieren. Mis hijos de ese tipo de rabietas tienen pocas, la verdad, no son niños caprichosos. Pero de las otras...
      Me alegra que el post te haya parecido útil. Besos!

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  3. Pocas rabietas hemos tenido de momento, alguna por capricho y nosotros pensamos igual, no cedemos. Un post muy útil. Un beso

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  4. Qué duras son las rabietas. Yo he evolucionado con mi peque, al principio rabieta que tenía él, rabieta que tenía yo, vamos que aunque lo intentaba me costaba llevarlas bien. Ahora lo que hago es acompañarle en silencio. Estoy a su lado, no le toco porque no me deja, pero estoy ahí, poco a poco se va acercando a mí, y yo sigo para él, sin hablar, sin tocarle, pero sigo. Al final termina acercándose a la teta (bendita lactancia) y ahí termina de calmarse. Una vez que se calma del todo y le vuelve el buen humor podemos hablar de lo sucedido de cómo lo hemos llevado y de como mejorarlo o evitarlo la próxima vez. Muy útiles estos post. Besos.

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    1. Pues parece que has encontrado la fórmula adecuada para ayudar a tu hijo. Con eso ya has hecho buena parte del camino.
      Yo a veces también me pongo nerviosa. Cómo no! Somos humanas y hay días que tengo más paciencia que otros, pero reconozco que al principio lo llevaba peor. El desconocimiento, no saber cómo actuar, si lo haces bien... Todo eso nos influye, claro. Ahora ya que sé estoy más informada, que conozco sus reacciones e intuyo que necesitan me lo tomo con más tranquilidad. En esto de las rabietas, la práctica y el conocimiento ayuda mucho, ¿verdad? Besos!

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  5. Pues yo hago básicamente lo mismo que tú, los míos son de "rabietas tardías" porque el mayor es ahora a sus 5 años cuando más está teniendo y el pequeño a sus 4 años todavía no ha "sufrido" de rabietas (veremos a ver cuando llegue el bebé...). El caso es que lo que me va muy bien es lo de la distracción, pero a veces me ofusco tanto y yo misma me centro sólo en calmarle que se me olvida esa tan preciada técnica (tengo que trabajar más conmigo misma, está claro). El libro Vaya rabieta lo tengo (eres mi referente en cuanto a libros como sabes) y ahora también nos hemos pillado el Monstruo de colores y les encanta. Cuando termina la rabieta intentamos hablar mucho sobre cómo nos hemos sentido y cómo evitarlo la próxima vez (no la rabieta, sino pegar, que es lo que le da por hacer al chiquillo). En fin, que el señor nos de paciencia y a ellos herramientas para gestionarlas pronto! jajajaja

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    1. Lo de pegar cuando están furiosos es algo muy habitual en muchos niños. En realidad, no quieren hacer daño, sólo que no saben de qué otra forma expresar su frustración. Es muy bueno que hables con ellos después, poco a poco irán teniendo otras herramientas para lidiar con sus emociones. Y lo de que se te olvide la "técnica", pues, mujer, es normal, ya digo que la mayoría hacemos lo que podemos en el momento.
      "El monstruo de los colores" es un cuento genial para identificar las emociones. En casa nos gusta mucho. Besos!

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  6. Qué post tan completo sobre rabietas. La verdad es que tienes razón cuando dices que nos bombardean de información y a la hora de la verdad te descoloca y no sabes muy bien a que atenerte. Mis hijos la época de las rabietas propiamente dichas ya la pasaron aunque en otro formato a veces se mantienen. Curiosamente en la adolescencia la que menos rabietas tuvo es la más difícil de levar Curioso no? Igual por lo que dice Arahi que si no se tratan bien de pequeños luego hay repercusiones y con ella no tuve ocasión porque fue nada si tuvo alguna jajaj Mi hijo en cambio, hacía como el tuyo y había que vigilar que no se diera ningún golpe porque era una cosa..En medio de una rabieta como bien dices no se puede castigar si es que ni te oyen, creo yo, aunque después si que se han de seguir unas pautas como las que tu nos das hablar, recomponer..Y hacer lo que se pueda. Me tengo que mirar esas técnicas de relajación que has propuesto ;-) Besos

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