jueves, 3 de septiembre de 2015

Una tarde en la biblioteca

Mi hijo mayor, de 3 años, se ha estrenado como usuario de la biblioteca pública. Con su flamante carnet nuevo, muchas dudas y algo de nervios, me ha acompañado por primera vez a la biblioteca. ¿Creéis que es demasiado pronto para esta actividad? Todo depende del niño, como en casi cualquier cosa. En el caso de mi hijo mayor, al que le gustan los libros casi tanto como a mí y que ha releído hasta desgastarlos todos los libros de su pequeña biblioteca, no parecía un mal momento. ¿Queréis saber cómo resultó nuestra primera visita a la biblioteca pública?


Primeros libros que mi hijo mayor ha sacado de la biblioteca

La primera parte del proceso tuvo lugar sin el niño. Un día que fui a devolver unos libros, me acerqué a la sala infantil, me informé de su funcionamiento y saqué el carnet de mi hijo, para no tener esperándole luego mientras rellenaba papeles. Con el carnet en mi bolso, llegó el momento de preparar al niño. Porque esto no se puede hacer por las buenas y llevar al niño a la biblioteca como quien va al súper. Para que esto funcione (al menos, con mi hijo), exige una preparación previa. Esta fase implica motivar al niño: enseñarle el carnet, explicarle qué es una biblioteca, algunas pinceladas básicas sobre su funcionamiento (el sistema de préstamo-devolución, estar en silencio o hablar muy bajito para no molestar a la gente que está leyendo, cuidar los libros...). Lo del sistema de préstamo es lo que más le costó entender: "Pero yo no quiero que se queden con mis cuentos", me decía, creyendo que también debíamos devolver los libros de sus estanterías. Supongo que con el uso, le quedará más claro.

La última parte fue el uso de la biblioteca en sí. Fuimos por la tarde él y yo solos, sin el hermano, lo que ya de por sí le daba cierto aire emocionante al asunto, ya que están acostumbrados a ir juntos a todas partes. Antes de entrar, le expliqué lo que íbamos a hacer: primero ir a la parte de mayores a devolver los libros de mamá y luego a la de niños. Buscaríamos varios cuentos, nos sentaríamos a leerlos bajito en una de las mesas y podría escoger cuáles nos llevamos a casa.

Entró algo nervioso, sin soltarme la mano. Mientras devolvía mis libros, le susurré que ahora iríamos a la sala infantil. "Shhhh, que no se puede hablar", me dijo, muy serio. ¡Se había aprendido tan bien las reglas que me reprendió con razón! Luego fuimos a la sala infantil y al principio estaba muy serio, pero luego se puso a buscar cuentos en los estantes para prelectores, escogió varios libros y nos sentamos juntos en una mesa para leerlos. Al principio estábamos solos, pero después empezaron a llegar niños de otras edades, todos acompañados por sus padres. Mi hijo los observaba de reojo buscar libros, sentarse a leer, consultar a la bibliotecaria...

Cuando terminamos de leer los cuentos que habíamos cogido, mi hijo eligió los tres que más le habían gustado para llevarlos a casa. Después de recoger los que no nos llevaríamos, él mismo llevó los libros al mostrador y entregó su carnet a la bibliotecaria. Fue un momento de lo más solemne y, luego, nos volvimos a casa. Él estaba muy emocionado porque quería enseñarle los cuentos a su padre.

Creo que la experiencia ha sido muy positiva y que podremos repetir con frecuencia la actividad. Es una buena forma de fomentar el hábito lector y sirve para que las bibliotecas formen parte del entorno habitual de los niños. Además, los niños tienen acceso a un material de lectura muy amplio y variado, comparten una actividad enriquecedora con sus padres  y, por si fuera poco, nuestros bolsillos no se resienten lo más mínimo. En muchas bibliotecas se organizan diversas actividades. En la de mi barrio hay cuentacuentos y un club de lectura; en otras hay talleres de distintas temáticas, conferencias, exposiciones y presentaciones de libros. ¿No os parecen muy buenas opciones de entretenimiento?

Esta ha sido nuestra primera experiencia en la biblioteca. Y vosotras, ¿habéis llevado a vuestros hijos a la biblioteca? ¿A qué edad? ¿Les gustó?

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5 comentarios:

  1. Qué emoción debía sentir, y poco a poco ha ido perdiendo el miedo y disfrutando de la lectura. Me alegro mucho porque eso te da pie, como dices, a repetir la experiencia y luego tendrás que practicar tú en casa teatralizando las lecturas, jajajaja.
    Un abrazo!

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    1. Sí que estaba emocionado. Ahora le cuenta a todo el mundo que ha ido a la "lilioteca" y enseña orgulloso los libros que se ha llevado prestados. ¡A ver ahora cómo le convenzo para devolverlos! ;)

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  2. Qué buena experiencia. L averdad es que las bibliotecas públicas actualmente están bastante bien preparadas para acoger al público infantil. En la mia hacen bastantes actividades como la hora del cuento, o la hora del cuento en inglés. Y además se sentiría "mayor" haciendo cosas de niños mayores. Me lo he imaginado cuando lo contabas entregando su carnet todo serio!! Qué mono!! Ahora que viene el frio la biblio es uno de aquellos lugares de referencia!! Besos

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    1. Ahora en las bibliotecas hacen muchas actividades. Y en las librerías también. Cuando yo era pequeña no había esas cosas y me encanta que mis hijos puedan disfrutarlas. Besos!

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  3. ¡Qué linda experiencia! Esas primeras veces, tan amorosas y con tanto cuidado por los detalles hacen de las experiencias de nuestros peques, hermosos recuerdos. Por acá no tenemos bibliotecas públicas y aunque a veces aprovechamos las zonas de lectura de las librerías, no es comparable a la experiencia que han podido vivir. Qué orgullo debió sentir pidiendo los libros con su carnet así como un adulto, qué alegría por tu niñito grande ;)
    Besos.

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