lunes, 10 de agosto de 2015

Diario de vacaciones (II)

Oficialmente, se acabaron las vacaciones. Aún queda verano por delante y pasaremos los fines de semana en el "campito" de los abuelos, como dice mi hijo mayor, pero ya se acabó el veraneo. Mi marido se ha incorporado al trabajo, yo retomo los libros de la tesis y el pequeño inicia hoy una ronda de revisiones médicas que nos tendrán muy ocupados las próximas dos semanas. El mayor, nada más levantarse, me pregunta sorprendido por qué no va al cole. Trato de explicarle que aún faltan muchas semanas para volver a clase y protesta. Le aseguro que haremos cosas divertidas: iremos al parque, a la piscina, alguna excursión por los alrededores, pintaremos con los dedos (le chifla), haremos galletas de limón, jugaremos con las construcciones... Parece que le he convencido. De momento.




Ayer, cuando le dije que nos volvíamos a la ciudad, se echó a llorar. Él quería quedarse en el "campito" de los abuelos, donde hemos pasado diez días en estado semisalvaje, aprovechando que mis suegros estaban fuera. Todo el día en bañador, los juguetes esparcidos por el jardín, la huerta asaltada... Mi hijo mayor ha aprendido a nadar guiado por su padre. Es una piscina pequeña, lo suficiente para quitarte el calor de un chapuzón y dar cuatro brazadas (literales, que las hemos contado), pero nos parece un lujo. El pequeño ha aprendido a usar el tenedor y ahora quiere comer todo con ese cubierto. Hemos hecho algunas excursiones por los alrededores y mi hijo mayor andaba fascinado entre lagos, montañas, bosques, castillos y murallas. Se han acostado tarde todos los días, madrugado como de costumbre y dormido siestas larguísimas, agotados con tanta actividad física.



No penséis que todo ha sido idílico, como en la foto de arriba. También ha habido peleas, rabietas, dolorosas caídas, dolorosos colmillos incipientes y algún enfado serio por parte de los sufridos padres, cuya paciencia no es ilimitada, ni siquiera en vacaciones. Pero, al final, es mejor quedarse con los mejores recuerdos, que, a fin de cuentas, han sido la mayor parte.

Así que estoy de nuevo por aquí. Veo que muchas habéis colgado el cartel de cerrado por vacaciones, aunque otras os vais incorporando poco a poco. Yo todavía seguiré apareciendo de manera puntual (aunque algo más de seguido que el último mes y medio), porque ya sabéis que el verano no es precisamente la época de mayor descanso para las madres, ¿verdad?

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4 comentarios:

  1. Pues tienes toda la razón, las vacaciones para las madres sí se sienten pues son más agotadoras jejeje pero aun así estar con nuestros enanitos y salir de la rutina, hace que el estrés y agotamiento sea diferente.
    Me alegra que estés de vuelta, hace exactamente un año recién empezaba con el blog y ni sentí el tema de las vacaciones blogueras, hoy las extraño un montón a todas, y ya quiero retomar el ritmo alegre y agitado de siempre.
    Un fuerte abrazo!

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    1. Karina, yo también empecé el blog el verano pasado y tampoco noté esto de las vacaciones blogueras. De hecho, yo seguí escribiendo desde la playa. Este año está claro que todas necesitábamos un buen descanso. Me alegra estar de vuelta, pero no me habría importado seguir de vacaciones un poco más

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  2. Ay que fresquito me da ver la foto de la piscina con el calor que tengo!! Siento mucho que se te hayan acabado las vacaciones pero me alegro de verte por aquí más a menudo ;-) Un beso guapa!

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    1. A mí también me gusta ir retomando el contacto con todas vosotras. Besos!

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