viernes, 22 de agosto de 2014

Agotada pero orgullosa

La Operación Quitar el Pañal del mayor y el inicio de los cereales del bebé me tienen absorbido el tiempo. El cuarto de baño se ha convertido en el nuevo cuarto de juegos, lleno de libros y juguetes, y me paso el día lavando baberos y calzonzillos. Pero el trabajo empieza a dar sus frutos: ambos comienzan a acostumbrarse a sus nuevas rutinas,  aunque aún es pronto para cantar victoria. Pero no puedo evitar estar muy orgullosa de sus avances. ¿Quién dice que el trabajo en casa es poco gratificante?

En el parque el mayor quiere jugar con un niño de 4 años a los camareros y le ofrece patatas, aceitunas,  mejillones,  pulpo y todo lo que se le ocurre.  El niño no quiere jugar y se pone nervioso,  pero mi hijo ha entrado en bucle -algo que le pasa a menudo- y le persigue por todo el parque ofreciendo cola-cola y chopitos.

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